Senadora Campillai respalda reforma a la Ley Zamudio

La parlamentaria se comprometió, en reunión con el Consejo del Orgullo, a gestionar el avance del proyecto en la Comisión Mixta, donde lleva años detenido.

El Consejo del Orgullo, espacio que reúne a los colectivos Acción Gay, Iguales, OTD y Movilh, se sentó esta semana a conversar con quien preside la Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía del Senado: la senadora Fabiola Campillai Rojas. El tema central de la agenda fue la reforma a la Ley Zamudio, una deuda histórica con la comunidad LGBTI+ que lleva años atrapada en el laberinto legislativo. El resultado fue alentador: Campillai dio señales claras de respaldo y se comprometió a trabajar para reactivar el debate.

Para la comunidad LGBTI+ chilena, la reunión no es un dato menor. La Ley Zamudio, oficialmente conocida como Ley 20.609 que establece medidas contra la discriminación, cumplió más de una década desde su promulgación, pero sigue siendo insuficiente a ojos de las organizaciones que trabajan día a día con las consecuencias de la discriminación y la violencia. La reforma busca, entre otras cosas, crear una institucionalidad antidiscriminatoria con dientes reales, prohibir explícitamente las llamadas “terapias reparativas” y endurecer las sanciones contra quienes inciten al odio o la violencia por razones de orientación sexual o identidad de género.

Un proyecto con historia larga y tramitación lenta

El proyecto de reforma ingresó al Congreso Nacional el 3 de julio de 2019. Desde entonces ha pasado por comisiones, urgencias presidenciales, votaciones dramáticas, incluyendo un sonado rechazo en la Cámara en medio de descalificaciones homo/transfóbicas de algunos parlamentarios y, actualmente, está a la espera de continuar su tramitación en Comisión Mixta. En buen chileno: lleva siete años dando vueltas sin resolverse.

El gobierno del presidente Gabriel Boric llegó al poder con la agenda de diversidades entre sus banderas, y en distintos momentos puso urgencia al proyecto. La senadora Campillai, que preside la comisión clave en el Senado, es ahora una pieza fundamental para que el debate retome impulso. Su predisposición favorable, expresada en esta reunión con el Consejo del Orgullo, es una señal positiva en un escenario político que no siempre ha sido amigable con los derechos LGBTI+.

El Consejo del Orgullo: organizaciones que empujan juntas

No es casual que la cita haya sido impulsada por el Consejo del Orgullo, que agrupa a cuatro de las organizaciones LGBTI+ más relevantes del país. Acción Gay, Iguales, OTD (Organizando Trans Diversidades) y Movilh representan décadas de activismo, litigación estratégica y trabajo comunitario. Que estas organizaciones comparezcan unidas ante la comisión del Senado muestra la importancia que le asignan a este momento político: la agenda legislativa LGBTI+ está en juego, y el margen de tiempo para avanzar en este período se acorta.

El dirigente del Movilh, Rolando Jiménez, valoró públicamente la actitud de la senadora. Jiménez destacó “la sensibilidad con los derechos LGBTIQ+ de la senadora Campillai, así como su compromiso para re-impulsar el debate legislativo para reformar la Ley Zamudio”. Las palabras importan, pero lo que la comunidad espera ahora son acciones concretas: que la Comisión Mixta sesione, que el proyecto avance y que Chile cuente, de una vez por todas, con una ley antidiscriminatoria que esté a la altura de los desafíos actuales.

“La sensibilidad con los derechos LGBTIQ+ de la senadora Campillai, así como su compromiso para re-impulsar el debate legislativo para reformar la Ley Zamudio.” — Rolando Jiménez, Movilh

¿Qué cambiaría con la reforma?

La reforma a la Ley Zamudio no es un trámite burocrático. Es una discusión sobre qué tipo de país queremos ser. Entre sus propuestas más relevantes se encuentran la creación de una Defensoría contra la Discriminación, que tendría facultades para investigar, mediar y sancionar actos discriminatorios. También se apunta a prohibir explícitamente las “terapias de conversión” o “terapias reparativas”, prácticas que buscan cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona y que organismos internacionales de salud han catalogado como pseudocientíficas y dañinas. Además, se busca actualizar las figuras penales para que el discurso de odio basado en orientación sexual e identidad de género tenga consecuencias reales.

En un contexto regional donde varios países están retrocediendo en materia de derechos LGBTI+, Chile tiene la oportunidad de consolidar los avances logrados en los últimos años, entre ellos el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, con una ley antidiscriminatoria robusta. La comunidad ya no está dispuesta a esperar otros siete años.

El Orgullo se acerca y la presión aumenta

Esta reunión ocurre a pocas semanas de la marcha del Orgullo, convocada para el 27 de junio en Santiago. Año tras año, la marcha ha sido también un espacio de demanda política, y esta vez la reforma a la Ley Zamudio seguramente volverá a ocupar un lugar central entre las exigencias de los y las manifestantes. Que el Consejo del Orgullo haya conseguido una reunión productiva con la presidenta de la comisión clave del Senado es, al menos, un buen punto de partida para este contexto de movilización.

La pelota, como tantas veces antes, está en la cancha del Congreso. La senadora Campillai dio señales alentadoras. Las organizaciones siguen empujando. Y la comunidad LGBTI+ chilena, que ha visto este proyecto nacer, avanzar, retroceder y estancarse durante años, observa con esperanza, y también con la cautela que da la experiencia, si esta vez los compromisos se traducen en votos.

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