A fines de los años 80, en plena dictadura, Juan Carlos Salas llevaba una doble vida. De día era un joven ingeniero que revolucionaba la industria de los dulces en Chile. De noche, ocultaba su identidad por miedo al prejuicio. Sin saberlo, la creación que lo haría famoso, los icónicos Chubi, llevaría los colores del arcoíris mucho antes de que él pudiera llevarlos en público.
Cómo nacieron los Chubi
Salas llegó a la fábrica Dos en Uno sin saber prácticamente nada sobre dulces, pero con una tenacidad que compensó la falta de experiencia. El desafío era ambicioso: replicar los M&M con recursos limitados y en medio de una economía golpeada por el régimen. Sin manuales ni recetas importadas, desarrolló desde cero un proceso de fabricación propio.
El resultado debutó en la Teletón de 1987: unas pastillas de colores brillantes que rápidamente se convirtieron en un ícono del consumo popular chileno. Los Chubi cayeron de piñatas en miles de cumpleaños, llenaron los bolsillos de niños y niñas en todo el país, y se instalaron en la memoria colectiva de toda una generación. Hoy siguen ahí.
La doble vida en dictadura
Mientras los Chubi conquistaban Chile, Juan Carlos Salas vivía en silencio una realidad que no podía compartir. La dictadura de Pinochet fue un período especialmente hostil para las personas gay: la homosexualidad era tratada como delito o patología, la represión era sistemática y el miedo a ser descubierto tenía consecuencias reales, laborales y personales.
Salas no habló de su identidad públicamente durante décadas. Como tantos hombres gay de su generación, aprendió a separar su vida productiva y visible de su vida íntima, construyendo un éxito profesional que coexistía con una identidad que debía permanecer oculta.
La salida del clóset tardía
La historia de Salas es la de muchos hombres gay chilenos de su generación: personas que construyeron sus vidas en el período en que ser gay significaba riesgo, y que llegaron a la adultez o incluso a la vejez antes de poder vivir abiertamente. Su salida del clóset llegó décadas después de los Chubi, en un Chile diferente, con matrimonio igualitario y Ley de Identidad de Género.
Hay algo poético en que el hombre que inventó un dulce de colores tan emblemático como el arcoíris haya llevado esa historia en silencio por tanto tiempo. Los Chubi no sabían que los había hecho un hombre gay en dictadura. Pero ahora lo sabemos, y eso los hace más ricos.
Una historia de la memoria LGBTI+ chilena
El caso de Juan Carlos Salas es parte de una historia más amplia que Chile recién empieza a recuperar: la de los hombres y mujeres gay, lesbianas y bisexuales que vivieron y trabajaron y crearon durante la dictadura y los años del miedo, sin poder ser quienes eran en público. Recuperar esas historias no es nostalgia, es justicia histórica.
