El cortometraje de 13 minutos ya está disponible tras su premiere en el Festival de Tribeca. Robots con láser, Benedict Cumberbatch bailando voguing en un baño y la pista de baile como destino final: Madonna está de vuelta y no vino a hacer amigos.
Pues bien: los meses previos al lanzamiento de Confessions II (que sale el 3 de julio) han ido respondiendo esa pregunta de a poco, y la respuesta que se perfila es sí. Más que sí. La campaña de promoción de este álbum es una lección magistral de cómo se construye expectativa en 2026, y el cortometraje que acaba de estrenar en YouTube este 8 de junio es su pieza más ambiciosa hasta ahora. Trece minutos de Madonna siendo, sin disculpas ni concesiones, exactamente lo que lleva cuatro décadas siendo: la artista que hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere, y que en el proceso redefine lo que se puede hacer.
Qué es exactamente ‘Confessions II – The Film’
Dirigido por el dúo creativo Torso (formado por David Toro y Solomon Chase), el cortometraje tuvo su premiere mundial el viernes 5 de junio en el Beacon Theatre de Nueva York, como parte del Festival de Tribeca, con la propia Madonna presente junto a los directores en una conversación moderada por Jimmy Fallon. Tres días después, el 8 de junio, se publicó gratuitamente en YouTube para el mundo entero. Madonna pasó aproximadamente seis meses trabajando en él, filmando en Nueva York, Los Ángeles y Londres de manera simultánea con la grabación del álbum.
La obra supera los diez minutos y está construida alrededor de las seis primeras canciones del disco: I Feel So Free, Good for the Soul, One Step Away, Bring Your Love (el dueto con Sabrina Carpenter que ya estrenaron juntas en Coachella), Danceteria y Read My Lips. Cada canción funciona como un capítulo visual diferente, pero el conjunto se presenta como una sola pieza continua e inmersiva, sin cortes ni títulos de separación. En el Festival de Tribeca, la descripción oficial del proyecto lo caracterizó como una obra que “vive en la tensión entre el control y la rendición, entre ser vista y desaparecer entre la multitud”.
Robots con láser, Benedict Cumberbatch haciendo voguing y un baño abarrotado de famosos
Si te estás preguntando de qué trata concretamente el cortometraje, la respuesta honesta es que es Madonna siguiendo su propio hilo lógico hacia donde siempre ha ido: la pista de baile como espacio sagrado, el cuerpo como territorio político, y la sexualidad como declaración artística. La descripción que hizo Rolling Stone de la premiere es quizás la más vívida: un políptico surrealista que incluye mujeres con láseres disparando desde sus partes íntimas, Benedict Cumberbatch haciendo voguing en un baño, y Madonna en todas sus variantes, desde compositora solitaria y vulnerable hasta contorsionista sobre una mesa en movimiento.
El reparto de cameos es, en una sola palabra, impagable. Además de Sabrina Carpenter y Cumberbatch, aparecen Honey Dijon (DJ y figura icónica de la escena house y referente de la comunidad LGBTI+), la actriz Julia Garner, Kate Moss, Debi Mazar (amiga y colaboradora histórica de Madonna), Richard E. Grant, Gwendoline Christie, la colombiana Feid, la artista experimental Arca, Shygirl, Odessa A’zion y Lourdes León, la hija mayor de Madonna. La escena del baño, según la propia artista, es la que concentra más cameos ocultos y guiños que los fans irán descubriendo con las sucesivas visualizaciones.
“El piso de baile es un espacio ritual. Bailar, celebrar y rezar con nuestros cuerpos son cosas que hemos hecho por miles de años. En verdad son prácticas espirituales.” Madonna, durante la presentación de Confessions II en el Festival de Tribeca, junio de 2026.
Una campaña de promoción histórica para la comunidad
El cortometraje es la pieza más elaborada de una campaña de lanzamiento que Madonna ha construido con una coherencia y un cuidado que no se le veía desde hace años. Y buena parte de esa campaña ha sido explícitamente orientada hacia la comunidad LGBTI+. Lo más notable: su alianza con Grindr como partner oficial del lanzamiento, una colaboración que ha ido desplegando sorpresas semana a semana. La más espectacular de todas fue el miniconcierto sorpresa que dio el 4 de junio en Times Square, justo al inicio del mes del Orgullo en Nueva York, mezclando canciones nuevas con clásicos de Confessions on a Dance Floor original. La imagen de Madonna cantando en plena Times Square con miles de personas reunidas de improviso es, por sí sola, uno de los momentos más icónicos del año.
La estrategia de promoción también ha incluido apariciones en clubs gay (incluyendo una presentación en el Abbey de West Hollywood, el bar gay más famoso de Los Ángeles), remixes encargados a DJs del circuito house y electrónico, y una campaña de empapelamiento urbano en ciudades del mundo entero con su portada. Es, como señala el medio español Shangay, un roll out a la antigua usanza, muy bien planeado: sin algoritmos, sin filtros, sin intermediarios. Madonna en la calle, literalmente.
El álbum que conecta 2005 con 2026
Confessions on a Dance Floor, el disco original de 2005, tiene un lugar especial en la historia de la música gay. Fue un álbum de electrónica y dance que llegó en un momento en que muchos fans temían que Madonna había perdido el paso, y que terminó siendo uno de los más celebrados de su carrera, con canciones como Hung Up y Sorry que se instalaron permanentemente en los sets de los DJs de todo el mundo. Para muchos y muchas en la comunidad, ese disco fue la banda sonora de noches enteras en discotecas, de primeras salidas, de momentos de libertad.
Que Madonna haya decidido revisitar ese universo en 2026 con el mismo productor (Stuart Price, que co-escribió y produjo el original) y con el mismo espíritu de fusión entre pista de baile y declaración artística no es nostalgia: es una afirmación de que esos valores siguen vigentes. En una industria que tiende a fragmentar la atención en clips de quince segundos, Madonna hace un cortometraje de trece minutos y lo estrena en el Festival de Tribeca. En un mercado que empuja hacia el streaming individualizado, ella vuelve a la pista de baile colectiva. El mensaje es el mismo que en 2005, pero tiene más urgencia en 2026.
Lo que viene: el 3 de julio marca el calendario
Con el cortometraje ya disponible en YouTube y tres sencillos circulando (I Feel So Free, Bring Your Love y Love Sensation), la cuenta regresiva hacia el 3 de julio está en marcha. Las seis canciones del cortometraje ya dan una muestra del territorio sonoro del álbum: electrónica, dance, producción impecable de Stuart Price, y la voz de Madonna en un estado que desmiente cualquier narrativa de declive. Si lo que viene en las nueve pistas restantes mantiene el nivel de lo que ya se conoce, Confessions II podría ser el regreso que la comunidad gay lleva esperando desde que terminó Confessions on a Dance Floor.
Para los y las fans en Chile, el camino natural es YouTube ahora mismo (el cortometraje está disponible sin restricciones) y marcar el 3 de julio en el calendario. Y si alguien tiene contactos en Grindr Chile, que les pregunte si Madonna planea alguna sorpresa por estos lados. Nunca se sabe.
