Radiant Mobile, una nueva compañía de telefonía en Estados Unidos, bloquea por defecto el contenido LGBTI+ en sus planes. ¿El fundador? Alguien que quiere crear un mundo “void of LGBT”. Sí, lo dijo sin vergüenza.
Imagínate contratar un plan de telefonía y descubrir que alguien más decidió qué páginas puedes ver y cuáles no. No el gobierno, no un tribunal, sino un señor con convicciones religiosas y acceso a tecnología israelí de filtrado de contenido. Eso es, exactamente, lo que está pasando en Estados Unidos con el lanzamiento de Radiant Mobile, la primera operadora telefónica de corte cristiano que bloquea activamente el contenido LGBTI+ para sus usuarios y usuarias.
La compañía arrancó oficialmente la primera semana de mayo de 2026, ofreciendo planes de telefonía ilimitados a alrededor de 29,99 dólares mensuales. Opera como un operador virtual —es decir, no tiene torres propias— arrendando infraestructura de red a T-Mobile. Hasta ahí, un modelo de negocio bastante estándar. El detalle está en lo que viene después del contrato.
Un “ambiente centrado en Jesús”, sin LGBTI+
Paul Fisher, fundador de Radiant Mobile, declaró abiertamente al MIT Technology Review que quería crear un servicio “libre de LGBT” y “libre de trans”. “Vamos a crear, y creemos que tenemos todo el derecho a hacerlo, un ambiente centrado en Jesús”, afirmó. Difícil ser más directo, la verdad.
Para lograrlo, Radiant usa tecnología de filtrado de la empresa israelí de ciberseguridad Allot, integrada a través de la compañía de gestión Compax Venture. El sistema clasifica los sitios web en más de 100 categorías y aplica bloqueos a nivel de red antes de que el contenido llegue al dispositivo del usuario o la usuaria. En la práctica, esto significa que el contenido es interceptado y eliminado en la red, no en el teléfono. Una diferencia técnica que tiene consecuencias muy concretas.
La característica técnica más llamativa de Radiant Mobile es un bloqueo de pornografía implementado directamente a nivel del operador que no puede ser desactivado por ningún titular de cuenta, incluidas las personas adultas. Sí, leíste bien: ni los adultos ni las adultas pueden desactivarlo. Para el contenido LGBTI+, en cambio, los usuarios mayores de edad sí pueden, en teoría, desactivar el filtro cambiando su configuración.
El problema está en quién decide qué es “contenido LGBTI+”
Y aquí es donde la cosa se pone más oscura. El fundador está categorizando los sitios manualmente, ya que la empresa de ciberseguridad que utilizan —Allot— no tiene un filtro específico relacionado con el género. Yale.edu está permitido, pero lgbtq.yale.edu no. En otras palabras: una misma institución puede ser accesible o no según si el URL menciona o no a la comunidad LGBTI+.
Esto genera una pregunta obvia: ¿quién controla los límites? ¿Dónde termina “contenido LGBTI+” y dónde empieza simplemente la información? Una nota periodística sobre discriminación laboral, un artículo de salud sobre infecciones de transmisión sexual, una reseña de una película con protagonistas gays, información sobre salud mental para jóvenes que están descubriendo su identidad sexual… todo eso puede quedar fuera del alcance de los usuarios y las usuarias de Radiant Mobile, según el criterio de una sola persona.
El argumento de los “controles parentales” como caballo de Troya
La compañía pone especial énfasis en los controles parentales, haciéndose eco de la retórica que utilizan con frecuencia los opositores a los derechos LGBTI+, quienes argumentan que la exposición a personas o temas relacionados con la comunidad es dañina para los niños y las niñas. La web de Radiant Mobile asegura que los padres y las madres podrán personalizar la configuración de seguridad para cada hijo o hija, bloquear plataformas completas como TikTok, e impedir que los menores usen VPNs para saltarse las restricciones.
El problema con este argumento es que la evidencia científica va en sentido contrario. Investigadores y especialistas en salud mental han encontrado que las comunidades online y el acceso a información LGBTI+ pueden proporcionar apoyo fundamental para los y las jóvenes LGBTI+, especialmente quienes viven en hogares o comunidades que no los apoyan. El acceso a recursos LGBTI+ online se ha relacionado con mejores resultados de salud mental, mayor apoyo social y reducción del aislamiento.
Dicho de manera más simple: para un adolescente o una adolescente que está descubriendo que es gay o lesbiana en un hogar conservador, a veces el único espacio seguro es internet. Quitarle ese acceso no lo protege. Lo deja solo o sola.
Expertos y expertas en ciberseguridad, en alerta
Los y las especialistas en ciberseguridad señalan que si bien el filtrado a nivel de red es común en colegios, lugares de trabajo y algunos países, un filtro no removible integrado en un plan comercial de telefonía en EE.UU. es inusual. Y es que hay una diferencia importante entre que una institución educativa o una empresa controlen el acceso a internet en sus redes, y que una compañía privada decida unilateralmente qué puede o no puede ver un cliente particular en su dispositivo personal.
El debate que abre Radiant Mobile va más allá de lo religioso. Toca preguntas fundamentales sobre el control de la información, el poder de las empresas privadas sobre el acceso a contenidos, y los derechos digitales de las personas. ¿Hasta qué punto un proveedor de servicios puede imponer su visión del mundo a quienes contratan sus planes?
¿Y qué piensa el mundo LGBTI+ de todo esto?
Las reacciones no tardaron en llegar. El actor de Broadway y cine Ben Platt respondió a la noticia escribiendo en redes sociales: “El universo se está sanando”, en un tono irónico que resumió bien el sentir de buena parte de la comunidad. Porque más que alarma, lo que genera Radiant Mobile es una mezcla de incredulidad y cansancio.
Cansancio porque esto no ocurre en el vacío. Surge en un contexto en que múltiples plataformas digitales han estado ajustando sus algoritmos de maneras que perjudican a los creadores y las creadoras de contenido LGBTI+, en que los libros con temáticas diversas son retirados de bibliotecas, y en que el discurso de “proteger a los niños” se usa sistemáticamente para justificar la exclusión de la comunidad del espacio público, ya sea físico o digital.
Por ahora, Radiant Mobile opera únicamente en Estados Unidos. Pero sirve como señal de alerta sobre hacia dónde puede ir la conversación sobre regulación de contenidos en internet, y quiénes quieren sentarse a la mesa para decidirlo.
“Vamos a crear, y creemos que tenemos todo el derecho a hacerlo, un ambiente centrado en Jesús.”— Paul Fisher, fundador de Radiant Mobile, al MIT Technology Review
