El ciberataque que sufrió el Instituto de Salud Pública (ISP) el pasado 27 de junio sigue generando consecuencias graves en el sistema de salud. Al menos siete hospitales del país (entre ellos Barros Luco, Lucio Córdova, Clínico de la U. de Chile, y los recintos de Arica, Iquique, Antofagasta y Temuco) reportaron retrasos significativos en la entrega de resultados de VIH y hepatitis B y C. Esta demora ha significado que pacientes deban esperar más tiempo para iniciar sus tratamientos a través del Plan GES.
En el caso del VIH, las confirmaciones que normalmente demoraban entre 12 y 15 días se extendieron hasta 30, duplicando los plazos. “Estamos perdiendo ventanas de oportunidad de tratar oportunamente a la gente”, advirtió el doctor Pablo Herrera del Hospital Barros Luco. Y tiene razón: en el contexto del VIH, cada semana cuenta.
Qué es el ISP y por qué su rol importa
El Instituto de Salud Pública es el laboratorio de referencia nacional del sistema chileno. Es el organismo que confirma diagnósticos complejos que los laboratorios hospitalarios no pueden validar por sí solos. En el caso del VIH, el ISP realiza la prueba confirmatoria Western Blot cuando un test inicial arroja positivo. Sin esa confirmación, el diagnóstico no es oficial y, por tanto, no puede iniciarse el tratamiento antirretroviral.
El ataque comprometió los sistemas informáticos del ISP, interrumpiendo el flujo de información entre el instituto y los hospitales. No se trata solo de un problema administrativo: es una interrupción en la cadena diagnóstica que tiene consecuencias directas en la salud de personas reales.
Por qué los plazos importan en VIH
Iniciar tratamiento antirretroviral (TAR) de forma oportuna marca la diferencia entre una infección controlable y una con daño inmunológico significativo. Las guías actuales del Ministerio de Salud y la OMS recomiendan iniciar el TAR lo antes posible tras la confirmación diagnóstica,idealmente en los primeros días. Duplicar ese plazo no es un inconveniente menor: puede significar mayor replicación viral, mayor daño al sistema inmune y mayor riesgo de transmisión durante el período de espera.
La situación es especialmente crítica para personas que llegan al diagnóstico con una infección avanzada o en etapa SIDA. Para ellas, dos semanas de retraso pueden ser determinantes.
Hepatitis B y C: otra cadena interrumpida
Los retrasos no afectan solo al VIH. Las hepatitis B y C (infecciones que también tienen alta prevalencia entre hombres gay y bisexuales y que comparten vías de transmisión) también dependen del ISP para sus confirmaciones diagnósticas. En este caso, los retrasos generan demoras en el acceso a tratamientos que, especialmente en hepatitis C, pueden ser curativos si se inician a tiempo.
Qué pueden hacer los pacientes afectados
Si estás esperando resultados del ISP y el plazo se ha extendido, lo más importante es mantener el contacto activo con tu médico o médica tratante. En algunos casos, los hospitales pueden iniciar tratamientos en forma provisional o establecer protocolos de urgencia mientras llegan las confirmaciones oficiales.
También puedes comunicarte con organizaciones como Acción Gay o el Movilh, que tienen experiencia en orientar a personas que enfrentan barreras en el sistema de salud. La situación generada por el ciberataque no es tu responsabilidad, pero sí puedes ser proactivo y proactiva en exigir que el sistema responda.
El incidente también pone sobre la mesa una pregunta más amplia: ¿qué tan vulnerable es la infraestructura informática del sistema de salud chileno, y qué protocolos existen para garantizar la continuidad del servicio cuando esa infraestructura falla?
