Un hombre de 30 años vivió un aterrador momento de discriminación el 23 de agosto de 2025 mientras viajaba en el Metro, estación Quilín. Al abrazar a su hermana, que no estaba bien emocionalmente, fue acusado injustamente por otro pasajero de haberle aplastado la mano. Aunque se disculpó con cordialidad, la situación escaló rápidamente al terreno del odio: cuando le sugirió con respeto que desplazara su mano, el agresor reaccionó con insultos homofóbicos, gritos de “maricón” y amenazas físicas. El episodio quedó registrado en video.
En las imágenes se escucha al agresor gritar con claridad: “No me gustan los gays, ni los comunistas”. Lo que comenzó como una confusión terminó con un ataque motivado exclusivamente por la orientación sexual percibida de la víctima. El Movilh calificó el hecho como un delito de odio y exigió que las autoridades actuaran en consecuencia.
Qué constituye un delito de odio en Chile
La Ley Zamudio (Ley 20.609) establece que la discriminación arbitraria basada en orientación sexual es ilegal. Cuando esa discriminación va acompañada de amenazas o violencia, puede constituir delitos tipificados en el Código Penal como amenazas o lesiones, con la agravante de motivación por odio hacia la víctima por su orientación sexual o identidad de género percibida.
El problema es que probar el móvil de odio en sede judicial sigue siendo difícil en Chile. A diferencia de otros países, no existe una tipificación específica de “crimen de odio” con agravantes claros y bien desarrollados en la jurisprudencia. Pero cuando hay un video donde el agresor declara explícitamente su motivación, esa brecha probatoria se reduce considerablemente.
El Metro como espacio de vulnerabilidad
Los espacios de transporte público concentran una proporción significativa de las agresiones homofóbicas y transfóbicas que el Movilh documenta año a año en su Informe Anual de Derechos Humanos. Son lugares donde las personas están en contacto cercano con desconocidos, donde el anonimato favorece la agresión y donde las vías de escape son limitadas.
Metro de Santiago tiene protocolos de atención ante situaciones de discriminación y acoso, pero su aplicación depende de que haya personal presente y de que la víctima lo reporte en el momento. En la práctica, muchas agresiones quedan sin registro ni seguimiento.
Qué puedes hacer si eres testigo o víctima
Si presencias o sufres una agresión homofóbica en el transporte público, puedes reportarla al personal de Metro o Transantiago en el momento, pedir que llamen a Carabineros, y guardar cualquier registro de video disponible. Si la situación ya pasó, el Movilh recibe denuncias a través de su sitio web y puede orientarte sobre los pasos a seguir legalmente.
El video de este caso importa más allá del agresor específico: es un recordatorio de que el odio sigue presente en los espacios más cotidianos, y de que nombrarlo y documentarlo es el primer paso para enfrentarlo.
