En un gesto claro de compromiso con los derechos humanos, Fundación Iguales rompió el silencio y condenó públicamente las acciones del gobierno de Israel en Gaza. A través de un comunicado publicado en su perfil de Instagram, la organización chilena LGBTI+ declaró su repudio a las atrocidades cometidas contra la población palestina, acusando violaciones a los derechos fundamentales y crímenes de lesa humanidad.
El documento reconoce el horror de los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, pero enfatiza que la legítima defensa no puede transformarse en venganza: “La matanza sistemática de civiles inocentes, el desplazamiento forzado y la destrucción de infraestructura esencial” fueron denunciadas como actos inaceptables. La organización fue explícita: la lucha por la igualdad y la libertad no se limita a la orientación sexual o identidad de género, sino que abarca la dignidad de todos los pueblos.
El debate sobre el pinkwashing
El pronunciamiento de Iguales se inscribe en un debate que lleva años dando vueltas en los movimientos LGBTI+ del mundo: el pinkwashing. El término describe la práctica de algunos gobiernos o instituciones de usar su supuesto apoyo a los derechos LGBTI+ como herramienta de imagen pública, desviando la atención de otras violaciones a los derechos humanos.
Israel ha sido señalado frecuentemente como ejemplo de esta práctica: promociona su apertura hacia personas gay y lesbianas en Tel Aviv como muestra de modernidad y democracia, mientras critica a sus vecinos por su trato a la comunidad LGBTI+. Para muchas organizaciones, ese contraste no puede usarse como escudo ante la violencia que se ejerce en Gaza.
Por qué las organizaciones LGBTI+ toman posición
Que una organización como Iguales se pronuncie sobre un conflicto internacional puede parecer fuera de su ámbito. Pero hay una lógica interna en esa decisión: los derechos humanos son indivisibles. Una organización que lucha contra la discriminación por orientación sexual o identidad de género difícilmente puede ignorar la discriminación, el desplazamiento o la violencia cuando ocurre a escala masiva, independientemente de quién sea la víctima o el perpetrador.
Esta posición no está exenta de tensiones. Dentro del propio movimiento LGBTI+ existe un debate sobre si las organizaciones deben pronunciarse sobre conflictos internacionales o concentrar sus energías en las luchas locales. El comunicado de Iguales optó por una respuesta clara: la igualdad no puede existir sin dignidad para todos y todas.
La reacción en Chile
El pronunciamiento de Iguales generó reacciones mixtas. Muchas personas dentro de la comunidad LGBTI+ chilena valoraron la decisión como una muestra de coherencia ética. Otras cuestionaron si era el momento o el lugar adecuado para que una organización de derechos LGBTI+ tomara partido en un conflicto de esta complejidad.
Lo que sí quedó claro es que el movimiento LGBTI+ chileno no es un movimiento de una sola causa. Su horizonte ético es más amplio que la orientación sexual: incluye dignidad, justicia y derechos humanos en su sentido más amplio. Ese es, al final, el único fundamento coherente para exigir igualdad.
