Hillary Clinton volvió a encender alarmas sobre el futuro del matrimonio igualitario en Estados Unidos. En medio de la presión política y judicial que vive el país, la exsecretaria de Estado y excandidatam presidencial advirtió que el equilibrio actual de la Corte Suprema podría poner en riesgo derechos que parecían consolidados. No es una advertencia nueva,pero en el contexto político de 2025, suena más urgente que nunca.
Lo que está en juego: el fallo Obergefell
En 2015, la sentencia Obergefell v. Hodges de la Corte Suprema de Estados Unidos estableció que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho constitucional en todo el país. Fue un hito histórico: de un día para otro, parejas del mismo sexo pudieron casarse en los 50 estados, sin importar la legislación estatal.
Lo que Clinton advierte es que ese fallo podría ser revisado (o incluso revertido) por la Corte actual, de mayoría conservadora. No es un temor infundado: en 2022, la Corte revirtió Roe v. Wade, el fallo que garantizaba el derecho al aborto desde 1973. Ese precedente demostró que ninguna sentencia de derechos es permanente si la composición del tribunal cambia.
El juez Clarence Thomas fue más allá: en su opinión concurrente en el caso Dobbs (que revirtió Roe), señaló explícitamente que la Corte debería reconsiderar fallos como Obergefell, Lawrence v. Texas (que despenalizó la sodomía en 2003) y Griswold v. Connecticut (que protege el uso de anticonceptivos). Eso no es especulación,es una posición declarada de un juez de la Corte Suprema.
El Respeto para el Matrimonio: ¿suficiente protección?
En 2022, el Congreso aprobó la Ley de Respeto para el Matrimonio (Respect for Marriage Act), que obliga al gobierno federal y a los estados a reconocer los matrimonios del mismo sexo ya celebrados. Es un avance legislativo real, pero no es lo mismo que un derecho constitucional protegido por la Corte: si Obergefell cae, los estados podrían prohibir nuevos matrimonios igualitarios aunque los existentes sigan siendo reconocidos.
En la práctica, eso significaría una ciudadanía de dos clases: parejas ya casadas con derechos federales, y parejas que quieran casarse pero que en muchos estados ya no podrían hacerlo. Clinton tiene razón en que eso no es una protección completa.
¿Qué significa esto para Chile y América Latina?
Lo que ocurre en Estados Unidos tiene eco en América Latina. Los movimientos conservadores de la región observan de cerca las decisiones de la Corte Suprema estadounidense para legitimar sus propias posiciones. Si Obergefell fuera revertido, sería una señal política para quienes en Chile, Argentina o Colombia buscan frenar o revertir el matrimonio igualitario.
Chile aprobó el matrimonio igualitario en 2022 mediante una ley (no por vía judicial), lo que en principio lo hace más estable frente a cambios jurisprudenciales. Pero la presión política sobre derechos LGBTIQ+ no desaparece: la alerta de Clinton es una señal de que la comunidad internacional debe mantenerse activa, organizada y consciente de que los avances no se defienden solos.
