Los medicamentos GLP-1 como Ozempic y Wegovy están transformando la forma en que millones de personas viven su cuerpo. Pero nadie te avisa que también pueden cambiar tu vida sexual para bien o para mal.
Si en los últimos años no has escuchado hablar de Ozempic, Wegovy o Mounjaro, bienvenido y bienvenida de vuelta de tu retiro espiritual. Estos medicamentos, conocidos clínicamente como agonistas del receptor GLP-1, se convirtieron en los últimos años en el tema número uno de conversación cuando se habla de pérdida de peso. Desde las alfombras rojas de Hollywood hasta los gimnasios de Providencia, el Ozempic está en todos lados. Lo que no siempre se menciona, y que a muchos y muchas les está pasando sin que sepan por qué, es que estos fármacos también pueden afectar de manera significativa el deseo sexual y la vida íntima.
Y cuando decimos afectar, queremos decir en las dos direcciones: hay personas que reportan que su libido se disparó como nunca antes en sus vidas, y hay otras que dicen que prácticamente se les apagó. Lo que la ciencia empieza a entender es que los GLP-1 no actúan solo en el estómago: actúan también en el cerebro, en las hormonas y, en consecuencia, en todo lo que tiene que ver con el deseo. Para los hombres gays y bisexuales en Chile, donde el uso de estos medicamentos ha ido en aumento junto con el boom internacional, entender estos efectos no es un lujo: es información que puede hacer una diferencia real en tu bienestar y en tu vida sexual.
Primero lo básico: ¿qué son los GLP-1 y cómo funcionan?
Los GLP-1 son medicamentos que imitan una hormona que el cuerpo produce de forma natural en el intestino al comer, especialmente azúcar y grasa, y que le indica al organismo que se sienta lleno y que frene la digestión. El resultado práctico es que comes menos, te sacías más rápido y tu nivel de azúcar en la sangre se mantiene más estable. Fueron desarrollados originalmente para tratar la diabetes tipo 2, pero su efecto de pérdida de peso los convirtió en los fármacos más discutidos del mundo en la última década.
Lo importante para entender sus efectos en la libido es que los receptores GLP-1 no solo están en el intestino: también están en el cerebro, específicamente en zonas relacionadas con la motivación y la recompensa. Eso explica por qué muchas personas que los toman reportan que no solo pierden el apetito por la comida, sino también el deseo de alcohol, de interacciones sociales intensas… y a veces, de sexo. No es un efecto secundario listado en el prospecto en letras grandes, pero es real y está siendo estudiado activamente.
“Tenemos una sola vida sexual y, en mi mundo, un solo ano. Sintámonos increíbles. Tengamos las condiciones médicas más óptimas posibles y la mejor vida sexual de nuestras vidas. ¿Por qué no?”. Dr. Evan Goldstein, experto en salud anal y fundador de Future Method, en declaraciones a Pride.
¿Ozempic te puede poner más caliente? Sí, y así es como
Empecemos por las buenas noticias, porque las hay. Según un estudio liderado por el Dr. Justin Lehmiller, investigador del Kinsey Institute, la institución de referencia mundial en estudios de sexualidad, realizado junto a DatingAdvice.com, un 18% de las personas que tomaban GLP-1 reportaron un aumento en su deseo sexual, mientras que un 16% indicó lo contrario. Un 16% también señaló mejoras en su función sexual general, frente a un 12% que reportó empeoramientos. Las diferencias no son dramáticas, pero sí consistentes, y apuntan a mecanismos concretos.
El primero es hormonal. Perder grasa corporal reduce los niveles de estrógeno en hombres y aumenta los de testosterona, lo que directamente eleva el impulso sexual y la función eréctil. El Dr. Evan Goldstein, experto en salud anal y fundador de la marca de bienestar sexual Future Method, lo explica de manera directa: la pérdida de grasa impacta las hormonas, y niveles más altos de testosterona se traducen en más ganas y mejor función eréctil. Además, el adelgazamiento mejora la vascularización, es decir: la circulación, lo que tiene efectos positivos directos en la calidad de las erecciones y en la capacidad orgásmica.
El segundo mecanismo es psicológico, y no es menor. Vivir en un cuerpo con el que uno se siente más cómodo y más a gusto, en una comunidad que históricamente ha ejercido una presión muy intensa sobre la imagen corporal, puede destrabar inhibiciones que antes frenaban el disfrute sexual. “Cuando te sientes más liviano y más confiado en tu cuerpo, tu percepción de ti mismo florece, y eso inevitablemente llega al dormitorio”, señaló el Dr. Goldstein en declaraciones a la revista Pride. Para muchos hombres gays y bisexuales que han internalizado estándares estéticos muy exigentes desde el circuito de fiestas y la cultura de gym, esa liberación puede ser genuinamente transformadora.
¿Y los activos? Sí, también hay información para ustedes
El Dr. Carl Streed Jr., profesor asociado de Medicina en la Universidad de Boston, tiene datos específicos para los hombres que practican penetración activa: hay varios estudios que sugieren que la disfunción eréctil mejora en personas que toman GLP-1. La explicación combina los factores hormonales ya mencionados, más testosterona, mejor circulación, con la reducción de condiciones metabólicas que históricamente contribuyen a la disfunción eréctil, como la resistencia a la insulina y la presión arterial elevada. En otras palabras: si antes la erección no llegaba tan fácil o no duraba tanto, los GLP-1 podrían estar dando una mano inesperada.
Dicho esto, Streed también aclara que algunos hombres han reportado lo contrario: disfunción eréctil de nueva aparición y eyaculación precoz mientras tomaban estos medicamentos. Los efectos no son universales, y hay factores individuales, como el estado hormonal de base, la dosis del medicamento y cómo reacciona cada organismo, que determinan qué le pasa a cada persona. Lo importante es saber que estas variaciones existen y que no son raras.
El lado B: cuando el Ozempic te baja el motor
Ahora la parte que nadie menciona en el consultorio y que más de uno o una está viviendo en silencio. Los GLP-1 reducen el “ruido de comida”, esa preocupación constante por qué comer, cuándo, cuánto, pero ese mismo mecanismo de supresión de motivaciones puede apagar otras cosas. El Dr. Goldstein lo explica con claridad: los receptores GLP-1 en el cerebro están relacionados con el sistema de motivación y recompensa. “Muchas personas pierden interés en la comida, en el alcohol, en las interacciones sociales… y también en el sexo en general”, señaló.
Hay otro factor más básico: si estás comiendo muy poco, algo que pasa cuando el medicamento funciona de manera muy efectiva, tu cuerpo puede entrar en un estado de déficit calórico importante, casi de modo de ahorro energético. En ese estado, la libido suele ser lo primero que se va. “Si tu cuerpo está en modo de inanición, no vas a tener ganas de mucho”, advirtió el Dr. Lehmiller. Suena brutal, pero es fisiología pura: el deseo sexual es un lujo energético que el cuerpo sacrifica cuando siente que le faltan recursos. La solución no es dejar el medicamento, sino asegurarse de que la nutrición sea adecuada a pesar de la reducción del apetito.
Lo que los hombres que practican sexo anal necesitan saber
Este apartado existe porque somos GayChile y aquí hablamos de lo que nos importa sin rodeos. Los GLP-1 alteran el tránsito gastrointestinal, y eso tiene consecuencias directas para quienes practican penetración receptiva. La noticia puede ir en cualquier dirección: algunos hombres reportan que su digestión se volvió más predecible y que llegan a las relaciones sexuales más confiados y preparados. Pero otros están experimentando el lado opuesto: gases, constipación, diarrea, hemorroides agravadas y fisuras anales de nueva aparición. El Dr. Goldstein, que atiende pacientes en su práctica médica especializada en salud anal, reporta un aumento en estos casos desde que los GLP-1 se popularizaron.
Su consejo es práctico y específico: más fibra, más agua, evitar las comidas pesadas con grasa y lácteos antes de tener sexo, y manejar los efectos gastrointestinales con suavizantes de heces si el médico lo indica. “El objetivo es tener una función intestinal predecible que te dé confianza durante el juego sexual”, señaló. Si estás teniendo dolor, sangrado o molestias anales desde que empezaste con los GLP-1, no lo ignores ni lo atribuyas solo al medicamento sin consultar: puede haber condiciones tratables que merecen atención profesional.
¿Y si el Ozempic me está afectando negativamente? Qué hacer
Lo primero es no resignarse. La disfunción sexual no es un precio inevitable que debas pagar por los beneficios de los GLP-1, y merece la misma atención médica que cualquier otro efecto secundario. Si tu deseo sexual disminuyó o tu función sexual empeoró desde que empezaste el tratamiento, lo más importante es comunicárselo a tu médico o médica tratante. Pueden pedirte exámenes de sangre para revisar niveles hormonales, ajustar la dosis del medicamento, o derivarte a un especialista —urólogo, endocrinólogo— que pueda evaluar tu situación de manera más específica.
En paralelo, hay medidas generales que ayudan: retomar o mantener el ejercicio de fuerza, que ayuda a preservar la masa muscular que los GLP-1 pueden reducir, y asegurarse de que la alimentación, aunque reducida en volumen, sea nutricionalmente completa. Para las personas trans que están combinando GLP-1 con terapia de reemplazo hormonal, el monitoreo médico es especialmente importante: los cambios hormonales que producen estos medicamentos pueden interactuar con la TRH de maneras que aún no están suficientemente estudiadas, lo que hace la supervisión médica no solo recomendable sino necesaria.
Mereces tener una vida sexual plena, con o sin Ozempic. Que el medicamento esté cambiando tu cuerpo no significa que tenga que cambiar también tu intimidad para peor. La información existe, los especialistas existen, y la conversación con tu profesional de la salud es clave.
