Tras señales contradictorias del gobierno de Kast en el ámbito internacional, la Cancillería se reunió con el Movilh y aclaró que la política exterior del país en materia LGBTI+ no cambiará.
Vienen meses en que la comunidad LGBTI+ chilena ha tenido razones para estar pendiente de lo que hace el gobierno en materia internacional. Señales contradictorias, silencios incómodos y una que otra decisión que hizo sonar las alarmas. Pero esta semana llegó una noticia que, al menos en el plano diplomático, da algo de alivio: la Cancillería confirmó que Chile se mantendrá en los bloques internacionales que promueven los derechos LGBTI+.
La aclaración llegó en el marco de una reunión sostenida entre el jefe de la División de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Felipe Kipreos Palau, y representantes del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh). En esa cita, Kipreos Palau fue categórico: la política internacional del Estado chileno en materia de derechos humanos de la diversidad sexual continuará sin cambios.
¿Qué bloques son estos y por qué importan?
No estamos hablando de reuniones de café. Los bloques a los que pertenece Chile tienen peso real en el sistema internacional de derechos humanos. El primero es la Coalición por la Igualdad de Derechos (CID), una asociación intergubernamental fundada en 2016 que reúne a 44 Estados miembros de Naciones Unidas. Su objetivo es promover la igualdad de derechos para las personas LGBTI+ en el ámbito global.
El segundo es el Grupo Núcleo LGBTI+, conformado por países que integran la Organización de los Estados Americanos (OEA) y que trabajan por los derechos de las personas LGBTI+ en el continente americano. Chile ha formado parte de ambas instancias por años, posicionándose históricamente como uno de los países de la región con mayor compromiso en esta área.
La pertenencia de Chile a estos bloques no es solo simbólica: implica respaldo concreto a declaraciones, resoluciones y mecanismos que protegen a millones de personas LGBTI+ en todo el mundo.
¿Por qué se encendieron las alarmas?
La reunión con la Cancillería no ocurrió en el vacío. El Movilh había levantado su voz con preocupación luego de que, en marzo pasado, Chile se restara de una declaración contra la discriminación que impulsó el propio Grupo Núcleo LGBTI+ de la OEA. La decisión fue llamativa porque, al mismo tiempo, el gobierno sí respaldó otra declaración —esta vez de la CID— en contra de la penalización de la homosexualidad.
Para los y las activistas, esa combinación de gestos —apoyar una cosa y negarse a otra— no fue un accidente, sino una señal política. Y en un gobierno que también retiró financiamiento a la Encuesta Diversidades del INE, que se abstuvo en debates de la ONU sobre el concepto de género y que demoró en responder consultas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cada movimiento se lee con lupa.
Lo que dijo el Movilh
Rolando Jiménez, fundador del Movilh, interpretó la reunión como una confirmación importante, aunque no exenta de matices. Según su lectura, los compromisos expresados por la Cancillería indican que Chile seguirá apoyando la promoción de los derechos LGBTI+ en el escenario internacional, en línea con su trayectoria histórica.
“Estas señales las vimos como contradictorias y como una amenaza de que Chile pudiese restarse de los bloques de países que apoyan los derechos LGBTIQ+. De acuerdo a lo señalado por Kipreos Palau, nuestro país se mantendrá en esos bloques y seguirá respaldando, de aquí en adelante, la promoción de los derechos LGBTIQ+ en el terreno internacional, siguiendo su línea histórica.”— Rolando Jiménez, fundador del Movilh
Las denuncias ante la CIDH: el otro tema de la reunión
La agenda de la cita no se agotó en los bloques internacionales. La Cancillería y el Movilh también abordaron el estado de tres denuncias por homo y transfobia estatal que la organización formuló contra Chile ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Estas denuncias están actualmente en proceso de análisis y ambas partes acordaron sostener futuras conversaciones para tratar los avances y pendientes en esos casos.
Se trata de un asunto serio: cuando el propio Estado es el acusado de discriminación por razones de orientación sexual o identidad de género, la imagen de Chile en el escenario regional queda directamente comprometida. El hecho de que exista un espacio de diálogo entre la Cancillería y el Movilh para abordar estos casos es, en sí mismo, una señal positiva, aunque los resultados concretos todavía están por verse.
¿Qué significa todo esto para nosotros y nosotras?
Para la comunidad LGBTI+ chilena, el plano internacional puede parecer lejano, algo que ocurre en salas de reuniones de Ginebra o Washington. Pero no lo es. Cuando Chile firma o respalda declaraciones en defensa de los derechos LGBTI+ en organismos internacionales, está enviando un mensaje —hacia afuera y hacia adentro— sobre qué tipo de país quiere ser. Ese posicionamiento tiene efectos reales: presiona a los gobiernos a mantener coherencia entre su discurso externo y sus políticas internas.
Dicho eso, una reunión y unas palabras tranquilizadoras no son suficientes. La comunidad tiene razones fundadas para mantenerse alerta. La historia reciente muestra que el actual gobierno ha tomado decisiones —algunas más visibles que otras— que van en la dirección contraria a los avances en derechos LGBTI+ que costaron años de lucha y organización. La vigilancia ciudadana y el rol del Movilh y otras organizaciones siguen siendo indispensables para que los compromisos expresados se traduzcan en hechos concretos.
Por ahora, la noticia es que Chile no abandona los bloques. Eso es importante. Pero la comunidad sabe bien que quedarse no es lo mismo que empujar. Y en materia de derechos, la diferencia entre ambas cosas puede ser enorme.
Y tú qué Opinas
¿Crees que las palabras de la Cancillería son suficientes o Chile necesita demostrar su compromiso con hechos concretos? Cuéntanos en los comentarios.
