Bio-baiting en apps de citas: la trampa que todos y todas conocemos (y a veces hacemos)

Perfiles de redes sociales. Cuidado con el Biobaiting

El bio-baiting —exagerar o maquillar el perfil online para atraer matches— es más común de lo que parece. Y en la comunidad LGBTI+, tiene capas extra que vale la pena entender.

Hoy en día, las aplicaciones de citas parecen llenas de perfiles perfectos: “aventurero empedernido”, “chef aficionado”, “amante de los viajes extremos…” Todo muy atractivo, todo muy aspiracional. Pero detrás de esas líneas puede esconderse una táctica llamada bio-baiting, que consiste en exagerar o maquillar la biografía online para atraer a alguien que, en realidad, no va a coincidir con lo que se describe. ¿Te suena familiar? Probablemente sí. Porque el bio-baiting no lo hacen los villanos de las apps: lo hacemos todos y todas, en mayor o menor medida. Y entender por qué es el primer paso para relacionarnos de forma más honesta.

Del catfishing al bio-baiting: ¿cuál es la diferencia?

Antes de seguir, vale la distinción. El catfishing implica construir una identidad falsa desde cero: otras fotos, otro nombre, otra vida inventada. El bio-baiting es más sutil y, por eso, más extendido. Aquí no se borra la identidad: se infla. Se sube una foto de hace cuatro años donde estabas más delgado o delgada. Se escribe “busco algo serio” cuando en realidad no tienes claro qué quieres. Se menciona ese trabajo creativo que duró tres meses como si fuera tu identidad completa. Ninguna de esas cosas es una mentira flagrante. Pero tampoco es la verdad. Y cuando la otra persona descubre la diferencia —en el primer encuentro, en la segunda semana, en el tercer mes— la decepción puede ser profunda.

Por qué en la comunidad LGBTI+ el bio-baiting tiene otro sabor

En la comunidad LGBTI+ chilena, el bio-baiting puede tener raíces más profundas que la simple vanidad. El activista Dylan Thomas Cotter apunta algo importante: “Personas que han vivido discriminación pueden sentir que su identidad no basta, así que acentúan o reinterpretan quiénes son para ganar aceptación”. Crecer sintiéndose invisible, diferente o inadecuado deja marcas. Y en el mundo de las apps —donde el primer juicio es visual y rapidísimo— esa inseguridad se traduce fácilmente en un perfil que no es del todo honesto. No porque se quiera engañar, sino porque se tiene miedo de que la versión real no sea suficiente.

Además, en comunidades más pequeñas —como la gay chilena, donde los círculos de citas pueden ser bastante cerrados— el bio-baiting puede sentirse más íntimo y sus consecuencias más visibles. Cuando todos y todas se conocen, el engaño viaja rápido.

“Bio-baiting ocurre cuando alguien crea un perfil sumamente engañoso que habla de lo que no es, con la intención de atraer bajo falsas pretensiones.” — Dr. Frankie Bashan, terapeuta queer

Los tipos de bio-baiting más frecuentes en Grindr, Scruff y similares

Hay distintas formas en que el bio-baiting aparece en apps de citas para hombres gay y bisexuales. Las más comunes incluyen: fotos desactualizadas que muestran una versión de hace varios años; mentiras de intención, como poner “buscando relación” cuando solo se quiere algo casual (o viceversa); exageraciones de estilo de vida que no corresponden a la realidad cotidiana; y omisiones estratégicas como no mencionar que ya estás en una relación no monógama, que tienes hijos, o que vives en otra ciudad. Cada uno de estos casos implica que la persona que llega al encuentro real va a enfrentarse a algo distinto de lo que esperaba, y eso crea una brecha de confianza difícil de superar.

¿Cómo detectar un perfil con bio-baiting?

No siempre es fácil, pero hay señales que conviene tener en radar. El terapeuta queer Dr. Frankie Bashan lo define así: “Bio-baiting ocurre cuando alguien crea un perfil sumamente engañoso que habla de lo que no es, con la intención de atraer bajo falsas pretensiones”. Algunos indicios: biografías demasiado pulidas o genéricas que suenan a publicidad más que a persona real; fotos muy producidas que no concuerdan con el estilo de vida que se describe; retrasos constantes en concretar encuentros, a veces porque la persona sabe que la realidad no coincide con lo que mostró; evasivas ante preguntas concretas sobre rutina, trabajo o vida cotidiana; y inconsistencias entre lo que dice y lo que cuenta al conversar. Si algo no cuadra, confía en esa sensación.

¿Y si soy yo quien hace bio-baiting?

Aquí viene la parte incómoda pero necesaria. Muchas personas que hacen bio-baiting no lo hacen con mala intención consciente: lo hacen desde el miedo. Miedo a no gustar, a ser juzgados o juzgadas, a que la versión real no sea suficientemente interesante. Si te reconoces en esto, la pregunta útil no es “¿por qué miento?” sino “¿qué parte de mí mismo o mí misma siento que debo esconder?” Esa es la conversación que vale la pena tener, idealmente con apoyo terapéutico. Porque la autenticidad en las apps no es un ideal inalcanzable: es simplemente presentarte como alguien con quien vale la pena estar. Y si eso asusta, probablemente hay trabajo interno pendiente.

“Personas que han vivido discriminación pueden sentir que su identidad no basta, así que acentúan o reinterpretan quiénes son para ganar aceptación.” — Dylan Thomas Cotter, activista

¿Qué hacer cuando lo descubres en otra persona?

Si llegas a un encuentro y notas que la persona es notablemente diferente a su perfil, tienes todo el derecho a sentirte confundido o confundida, molesto o molesta. Lo que haces después depende del contexto: si la diferencia es menor (una foto vieja, un poco más de peso), puedes elegir darle una oportunidad al encuentro real. Si la diferencia es estructural —que mintió sobre su intención, su estado civil o algo que importa para ti— tienes todo el derecho de decirlo directamente y marcharte sin drama. Una relación sana se construye sobre confianza, y alguien que empieza mintiendo desde el perfil hace ese camino considerablemente más difícil.

En definitiva, el bio-baiting es un fenómeno cultural que dice mucho sobre cómo nos sentimos respecto a nosotros y nosotras mismas en un mundo hipervisual y de filtros constantes. Para la comunidad LGBTI+, que ya navega identidades y expectativas complejas, la autenticidad no es solo un ideal romántico: es un acto político y de autocuidado. Porque merecemos conexiones reales, basadas en quiénes somos, no en quiénes fingimos ser.

¿Te ha pasado el bio-baiting, sea como víctima o como el responsable? Cuéntanos en los comentarios cómo lo viviste y qué aprendiste de esa experiencia.

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