Entre un carrusel de cumpleaños con “gracias a mi novio”, un corazón de Pablo en comentarios y guiños en La Revuelta, varios medios ya dan por confirmada la relación. ¿Romance a la vista o internet haciendo de internet?
En menos de 48 horas, Juan Sesma pasó de ser un nombre que conocían principalmente quienes se mueven en el mundo del modelaje y la foto, a convertirse en el protagonista involuntario del nuevo capítulo pop-romántico de Pablo Alborán. Y cuando decimos “capítulo”, hablamos del tipo de historia que internet ama: pistas, emojis, fotos bonitas, y un texto que dice “a mi novio” como si fuera la frase más casual del planeta. Spoiler: no fue casual para nadie.
La cosa es así: Shangay publicó una nota el 18 de febrero de 2026 contando “todo sobre Juan Sesma” y por qué varias y varios ya lo estaban llamando “el supuesto novio” de Alborán. La chispa fue un carrusel de Instagram por el cumpleaños de Sesma en el que agradece un gesto romántico a “mi novio” y, entre las fotos del festejo, aparece Pablo Alborán. Para rematar, el cantante le dejó un corazón en los comentarios. Y bueno… ya sabemos cómo funciona esto: el fandom no necesita más combustible que un emoji.
¿Qué cambió con la “nueva” info? Que varios medios ya hablan de confirmación
Aquí entra la actualización que pediste: Fuenlabrada Noticias publicó el mismo 18 de febrero de 2026 una nota titulada derechamente “Pablo Alborán confirma su relación con Juan Sesma”. La idea central es que Alborán ya venía dejando caer que estaba ilusionado con el amor tras su paso por La Revuelta y que, después de San Valentín, se habría “descubierto” la identidad de su pareja: Juan Sesma.
Dato importante (para mantener el rigor y no pasarnos de rosca): cuando estos medios hablan de “confirma”, la confirmación no necesariamente es una frase textual de Pablo diciendo “sí, él es mi pareja”, sino el conjunto de señales públicas: el texto “mi novio”, las fotos juntos, y el corazón del cantante. O sea: confirmación por evidencia social, no por comunicado oficial. Aun así, cuando tantos medios coinciden en la lectura, es porque el material que circula es bien elocuente.
¿Quién es Juan Sesma? Perfil rápido (y sin humo)
Según lo que recopila Shangay (y que otros medios también repiten), Juan Sesma es un modelo navarro y además trabaja en el mundo visual: fotografía, arte y estética. Shangay menciona que estaría vinculado a una agencia (aparece nombrada como Wanted) y que su formación incluye áreas creativas como diseño/ilustración/fotografía. También se remarca que vive en Madrid, lo que calza con la vida cotidiana de Alborán.
Y sí, porque internet también es así, hay un “lore” paralelo de mascotas: Shangay menciona que Sesma tiene un poodle toy y que Alborán tiene un labrador llamado Terral. ¿Es relevante? No mucho. ¿Aporta ternura y refuerza “comparten vida”? Bastante.
¿Y esto es lindo o invasivo? Depende de cómo lo miremos
Acá en GayChile siempre nos gusta el cahuín con conciencia: una cosa es comentar “qué tiernos” y otra es transformarlo en persecución digital. Porque si Juan Sesma no es una figura mediática gigantesca como Alborán, el riesgo es que la atención se vuelva desproporcionada: gente revisando cada post antiguo, cada like, cada story, cada amistad. Y eso —aunque se vista de “fan”— puede ser súper invasivo.
Lo bueno, si queremos verlo en positivo, es que esta historia se ha movido con un tono más bien romántico que morboso: fotos en un cumpleaños, gestos de cariño, y esa idea de “por fin estoy tranquilo”. Y para un artista que ha sido históricamente discreto, este nivel de exposición “controlada” (porque sale desde un post propio, en un contexto amable) se siente más sano que el típico paparazzeo mala onda.
El “por qué importa” para Chile (sí, nos toca)
Más allá del chisme, a las y los fans chilenos esto les pega por un motivo simple: Alborán suele tener una base enorme de seguidores en Chile y cada movimiento suyo se comenta fuerte. Si esta relación sigue apareciendo en titulares, probablemente se va a colar en conversaciones de conciertos, redes y fandom local. Ojalá con la misma energía de “qué bacán” y no con la de “dónde vive / con quién sale / a qué hora”. Porque lo primero es entretención; lo segundo es cruzar la línea.
Si algo deja claro este episodio es que en 2026 un corazón en Instagram puede tener más poder que un comunicado. Con la nota de Fuenlabrada Noticias sumándose al relato —y con Shangay marcando el perfil de Sesma— el cuadro queda bastante armado: hay señales públicas consistentes de que están juntos, aunque la confirmación sea “a la moderna” (emoji + carrusel + contexto televisivo). Y si están felices, bien. Ahora, que internet también se porte como adulto funcional: se puede celebrar sin invadir.
¿Ustedes creen que un “gracias a mi novio” + un corazón ya cuentan como confirmación, o igual falta la frase directa tipo “sí, estamos juntos”?

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