Dos décadas después del “azul cerúleo”, Miranda Priestly y Andy Sachs regresan con un Runway en crisis, alianzas inesperadas y una canción oficial de Lady Gaga y Doechii.
Si alguna vez repetimos “eso es todo” con cara de Miranda frente al espejo (o si sufrimos de estrés postraumático por los tacones en la oficina), El Diablo Viste a la Moda 2 se estrenó el 30 de abril de 2026, y viene con la promesa de reabrir la puerta grande del glamour, pero también la del caos editorial. Porque sí, la moda vuelve… y con ella vuelven los egos, las lealtades raras y ese ambiente donde un “buenos días” puede sonar como amenaza.
La expectativa no es menor: el regreso junta al elenco que convirtió la primera película en un fenómeno cultural, con Meryl Streep y Anne Hathaway retomando a Miranda Priestly y Andy Sachs, además de Emily Blunt y Stanley Tucci de vuelta al juego.
Runway está en problemas, y eso cambia todo
Lo que sabemos del punto de partida es bien jugoso: Runway ya no está en su mejor momento, y Miranda tiene que pelear por mantener el legado de la revista. En ese escenario, aparece un giro que a muchas y muchos nos deja con ceja levantada: podría tener que confiar en Andy, la exasistente que alguna vez estuvo bajo su sombra. Sí, esa Andy.
El comeback que también conversa con el presente
La secuela se lee como una actualización del mundo editorial en tiempos donde mandan métricas, redes sociales y “lo viral”. Y para un personaje como Miranda —autoridad total en la primera— eso abre una cancha nueva: el poder ya no se sostiene solo en una mirada que congela, también se juega contra el algoritmo.
Lady Gaga + Doechii: cuando el soundtrack quiere robarse la película
La película llega acompañada por “Runway”, una colaboración de Lady Gaga y Doechii que se empuja como canción oficial, perfecta para el mood: desfilar y pelear, todo en la misma pasada.
El cameo de Lady Gaga es de esos guiños que se sienten hechos para la cultura pop: aparece en una escena corta, interpretándose a sí misma dentro del universo Runway, y la idea —según lo que se ha contado desde el equipo— nació porque Meryl Streep la invitó personalmente después de coincidir y “enganchar” en un evento, empujando el “ya, hagámoslo” hasta que se concretó. La aparición no cambia la trama, pero sí le suma ese brillo de “evento” a la película: un momento de alfombra y fama que refuerza el mundo de Miranda, y que además conecta directo con el soundtrack y el hype alrededor de “RUNWAY”.
Si la primera película nos enseñó que el cerúleo no era un azul cualquiera, la segunda tiene que ganarse su propio lugar: no con copiar la fórmula, sino con mostrarnos qué pasa cuando el poder ya no se sostiene solo en una oficina y un tacón perfecto. La moda volvió al cine el 30 de abril… ahora falta ver quién se adapta, quién se quiebra y quién decide no jugar más ese juego.
