Una encuesta web del INE con más de 17 mil respuestas revela una radiografía dura: discriminación altísima, violencia psicológica frecuente y señales de alerta en salud mental.
El INE acaba de publicar resultados de la “Encuesta Web Diversidades” y son de esos datos que no se pueden mirar para el lado. Entre julio y octubre de 2025, 17.048 personas respondieron voluntariamente este cuestionario online, y el resultado más pesado es directo: 85,4% dijo haber sido discriminada y 74,2% declaró haber sufrido violencia psicológica o verbal a lo largo de su vida. Sí, leíste bien: no es “a algunas personas”, es la mayoría abrumadora.
La medición busca caracterizar experiencias y condiciones de vida de personas de las diversidades sexuales y de género desde los 14 años en adelante, dentro del proyecto del INE para generar estadísticas oficiales sobre población LGBTIQA+ en Chile. Y aunque esta encuesta no sea “la foto final” de todo el país, sí pone sobre la mesa algo clave: datos inéditos y detallados sobre discriminación y violencia, justo lo que muchas y muchos llevamos años diciendo sin que siempre nos crean.
Quiénes respondieron y cómo se identifican
De las 17.048 personas participantes, 95,2% declaró pertenecer a la diversidad sexual y 29,7% se autoidentificó dentro de la diversidad de género. Dentro de quienes se reconocieron en diversidades sexuales, los porcentajes más mencionados fueron: gay (32,6%), bisexual (25,5%), lesbiana (17,3%), pansexual (16,0%), asexual (5,1%) y “otros” (3,5%), donde se incluyeron identidades como demisexual, omnisexual o queer, entre otras.
En diversidad de género, la distribución fue: no binaria (44,5%), transmasculinidades (30,1%), transfeminidades (13,0%) y “otros” (12,1%), con identidades como agénero, género fluido, bigénero, demigénero y queer, entre otras. El INE también calcula que participaron 3.571 personas trans, equivalentes al 70,4% de quienes se identificaron dentro de diversidad de género.
Discriminación: no es “percepción”, son patrones repetidos
Vamos a lo más duro: 85,4% del total con respuestas válidas manifestó haber sido discriminada. ¿Por qué motivos? Principalmente por cuestiones directamente vinculadas a la experiencia de ser parte de las diversidades sexuales y de género: orientación sexual (58,3%), forma de vestir, hablar o expresarse (57,8%), rasgos físicos o corporales (45,4%) y sexo o género (32,0%).
Y cuando el INE pregunta por “esferas” concretas —de esas donde no hay escapatoria porque son vida diaria— aparecen cifras que explican demasiado:
- 60,2% enfrentó rechazo, cuestionamientos o violencia por parte de familiares.
- 50,7% reportó experiencias discriminatorias en entornos de enseñanza.
- 36,0% vivió discriminación en salud.
- 34,7% la experimentó en el trabajo.
- 9,4% dijo haber visto obstaculizado su acceso a la ley o el debido proceso por discriminación basada en orientación sexual o identidad de género.
Esto no describe “malos ratos”: describe trayectorias completas marcadas por exclusión. Y eso tiene consecuencias, desde abandonar estudios hasta evitar ir al consultorio, cambiarse de pega o simplemente aprender a vivir “en modo alerta”.
Violencia psicológica y verbal: el daño que se normaliza
El 74,2% declaró haber sufrido violencia psicológica o verbal a lo largo de su vida. Dentro de ese grupo, las formas más reportadas fueron: agresión verbal (60,9%) —comentarios, ridiculización, gritos o actitudes ofensivas—; difamación (41,6%) —mentiras y rumores—; ser ignorada o ignorado deliberadamente (29,2%); y hostigamiento (24,4%).
Y acá hay un dato que duele por lo reconocible: cuando se pregunta quién ejerció esa violencia, el 62,1% marcó “compañeros(as) de escuela o liceo” y el 31,7% indicó “familiares”.
O sea, los lugares donde una persona debiera sentirse segura —la casa, el aula— aparecen como focos repetidos de agresión.
Violencia física y sexual: cuando la encuesta pide consentimiento y aun así aparecen cifras altísimas
Las preguntas sobre violencia física y sexual fueron voluntarias y requerían consentimiento. 14.527 personas aceptaron responder y entregaron datos válidos. Entre ellas, 40,5% dijo haber sufrido tocaciones o manoseos sin consentimiento; 19,0% reportó persecución o amenazas de daño; 14,1% indicó relaciones sexuales forzadas; y 11,9% marcó golpes o agresiones físicas.
Esto es importante porque, incluso con consentimiento (y con lo difícil que puede ser responder este tipo de preguntas), los porcentajes siguen siendo altos. Es un recordatorio incómodo: la violencia no solo está en el “insulto”, también en el cuerpo, en la calle, en la pareja, en el carrete, en la vida cotidiana.
Salud mental: una alerta que no se puede postergar
Las preguntas sobre salud mental también estaban sujetas a consentimiento explícito. 16.525 personas accedieron a responder (97,0% de quienes respondieron la encuesta), y los resultados muestran un panorama que exige mirada pública: 50,0% reportó síntomas leves, 15,0% síntomas moderados y 16,7% sintomatología severa (ansiosa o depresiva en las últimas dos semanas, según el cuestionario).
No es para diagnosticar por internet, obviamente. Pero sí es para decir algo simple: cuando discriminación y violencia son tan frecuentes, la salud mental se resiente. Y si el Estado quiere “prevención”, no basta con campañas bonitas: se necesitan accesos reales, atención oportuna, y entornos (escuela, salud, trabajo) que no revictimicen.
Un dato clave: qué es y qué no es esta encuesta
Dato importante: esta es una encuesta online y voluntaria. O sea, la respondieron las personas que quisieron participar (no fue una muestra “sorteada” al azar como en otros estudios). ¿Qué significa eso en simple? Que estos resultados no se pueden usar para decir “así le pasa al 85,4% de todas las personas LGBTIQA+ de Chile” como si fuera una cifra nacional oficial. Pero sí sirven —y mucho— para mostrar tendencias, dimensionar el tamaño del problema y poner datos concretos sobre experiencias de discriminación y violencia que muchas y muchos viven en el día a día. (ine.gob.cl)
Y eso es lo que vuelve este reporte tan útil: ayuda a salir del “me pasó / no me pasó” y entrar en el terreno de la evidencia. Porque cuando los datos se publican, queda más difícil negar el problema y más fácil exigir medidas concretas: protocolos en colegios, formación en salud, prevención de violencia, apoyo a víctimas y acceso real a denuncia.
Lo que muestra el INE no es una “sensación” ni un “debate cultural”: es una radiografía de daño acumulado. Cuando 85,4% reporta discriminación y 74,2% violencia psicológica o verbal, el problema no está en “casos aislados”. Está en cómo se organizan los espacios donde vivimos: familia, escuela, salud, trabajo. Si queremos que Chile deje de empujar a tantas y tantos a sobrevivir en vez de vivir, estos datos son un punto de partida obligatorio.
Si este tema te removió, pedir apoyo es válido. En Chile puedes llamar a Salud Responde 600 360 7777 para orientación.
Leyendo estos números, ¿Dónde sienten ustedes que está la urgencia más grande hoy: familia y escuela, salud, trabajo, o acceso real a denuncia y justicia?
Fuente: Instituto Nacional de Estadísticas (INE) — “Encuesta Web Diversidades: 85,4%… y 74,2%…” (5 de marzo de 2026). (ine.gob.cl)

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