En su primera entrevista pública para una biografía, el Papa Leo XIV aseguró que la enseñanza oficial de la Iglesia sobre matrimonio y personas trans no se moverá en el futuro cercano, aunque insiste en “cambiar actitudes” y bajar la polarización.
El Vaticano acaba de tirar una de esas frases que suenan a “ok, gracias por nada” para muchas y muchos, pero que también ordenan el mapa: el Papa Leo XIV dijo que la doctrina católica sobre personas gay y trans “no va a cambiar pronto”. La declaración aparece en un extracto de una entrevista que el pontífice dio a la periodista Elise Ann Allen para su biografía Leo XIV: Citizen of the World, Missionary of the XXI Century (publicada en español en septiembre y con edición en inglés anunciada para abril).
La cosa es así: Leo XIV reconoce que todo lo relacionado con la “realidad LGBTQ” dentro de la Iglesia es “altamente polarizante”, y por eso dice que intenta no echarle más bencina al fuego. En simple: su apuesta es bajar la temperatura interna antes de abrir discusiones de fondo. Y ahí viene su frase más “pastoral”: según el extracto, él plantea que muchas personas quieren que cambie la doctrina, pero que primero deberían cambiar las actitudes dentro de la Iglesia.
Doctrina vs. trato: el equilibrio incómodo que está proponiendo
Si alguien esperaba que el nuevo Papa saliera con un “ya chiquillos, se acabó la homofobia institucional” (ojalá, po), esto va en dirección contraria. En el texto citado por Them, Leo XIV remata sin mucha vuelta: “La enseñanza de la Iglesia seguirá como está” y, “por ahora”, no tiene más que agregar.
Pero (porque siempre hay un “pero” vaticano), al mismo tiempo dice que quiere continuar el legado de apertura de Francisco: “todos y todas son bienvenidos”, no por una identidad específica, sino por ser “hijos o hijas de Dios”. Es esa idea de “puertas abiertas”, pero sin tocar los párrafos duros del manual.
¿Y dónde se nota ese equilibrio? En un punto clave que el artículo menciona: Leo XIV ha dado señales de continuidad con la política impulsada bajo Francisco que permite bendiciones pastorales a parejas del mismo sexo, sin reconocer esas uniones como “matrimonio” en términos sacramentales. Para varias y varios católicos LGBTQ+, eso fue un avance simbólico (aunque insuficiente); para otros sectores, fue demasiado.
La palabra “polarización” no es casual: el fantasma del Sínodo
Cuando Leo XIV habla del Sínodo, no está hablando en abstracto. En su declaración, Them interpreta que podría estar refiriéndose al Sínodo sobre la Sinodalidad y a cómo los temas LGBTQ+ se volvieron campo minado. De hecho, el texto menciona que en 2024 hubo controversia porque un documento final de acogida no nombró explícitamente a personas LGBTQ+, lo que generó críticas desde organizaciones y voces católicas pro-inclusión.
Y aquí hay algo que importa mucho para Chile: cuando la Iglesia “administra” el tema como si fuera sólo un debate interno, en la práctica se traduce en vidas reales. Se traduce en jóvenes expulsados de sus casas, en familias que rompen vínculos, en comunidades que te miran como “pecado con patas”. Por eso, cuando el Papa dice “primero cambiemos actitudes”, uno podría pensar “ya, bacán”… pero también cabe la pregunta: ¿cómo cambian las actitudes si el mensaje oficial sigue legitimando la idea de que tu amor o tu identidad siempre están bajo sospecha?
¿De dónde sale la frase? La biografía y los extractos que se han ido filtrando
El artículo de Them se apoya en un extracto difundido por prensa italiana y en lo que Allen ha comentado sobre el tono del Papa: alguien que quiere “bajar la temperatura” y que llama a la Iglesia a respirar y enfocarse en el “corazón del Evangelio”.
Otros medios europeos también recogieron la idea con una formulación bien directa: que ve “muy improbable” un cambio doctrinal “al menos en el futuro cercano” sobre sexualidad y matrimonio.
Y para sumar contexto (porque esto no apareció de la nada): Reuters ya había reportado en 2025 que Leo XIV buscaba mantener algunas reformas pastorales de Francisco, pero evitando “grandes cambios” de doctrina. O sea, esta declaración no es un giro sorpresivo: es más bien el Papa diciendo en voz alta lo que ya se venía insinuando.
¿Qué significa esto para católicas y católicos LGBTQ+? Realismo con pena y con rabia
Si eres católico o católica LGBTQ+ (o si tienes familia ahí), esto puede sentirse como el típico “te quiero, pero…” que termina dejando la puerta entornada, nunca abierta. Por un lado, el Papa habla de acogida y respeto. Por otro lado, reafirma que la estructura doctrinal no se moverá pronto, y eso suele ser leído por sectores conservadores como “luz verde” para seguir frenando cambios locales, desde catequesis hasta colegios, desde acompañamiento pastoral hasta el trato cotidiano.
Y acá va un dato importante para no caer en caricaturas: dentro de la Iglesia hay un abanico enorme. Hay comunidades y sacerdotes que acompañan con cariño real, y también hay espacios derechamente hostiles. Lo que dice el Papa puede ser usado en ambos sentidos: como invitación a “no pelear” o como excusa para “no hacer nada”.
¿Y ahora qué? Lo que probablemente viene
Con la biografía circulando por extractos y con la edición en inglés en el horizonte, lo más probable es que sigan saliendo frases sobre otros temas “calientes” (mujeres en la Iglesia, política global, abusos, etc.). Pero para la comunidad LGBTQ+, esta línea marca el terreno: más gestos pastorales, pero sin reescribir la doctrina en el corto plazo.
Que el Papa diga “no va a cambiar pronto” puede sonar a portazo, pero también es una foto honesta del momento: el Vaticano es una maquinaria lenta y peleada hacia adentro. El problema es que, mientras esa máquina se demora, hay gente real pagando el costo. Si la apuesta del Papa es “cambiar actitudes”, entonces el desafío es gigantesco y concreto: menos discurso bonito y más prácticas claras de dignidad, cuidado y cero discriminación en la vida diaria de las parroquias, colegios y comunidades.

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