El actor de Heated Rivalry aparece en “Look Behind You”, un corto publicitario dirigido por Nia DaCosta que mezcla sustos, comedia y un encuadre muy insistente. Resultado: viralidad inmediata y fandom en llamas.
Connor Storrie está en ese punto extraño (y muy 2026) donde cualquier cosa que haga se convierte en conversación. Esta semana le tocó por una razón bastante particular: protagoniza un cortometraje publicitario de terror para Verizon llamado “Look Behind You”, dirigido por Nia DaCosta, y la campaña viene diseñada con una sola misión clarísima: que nadie se pierda el “plano” más comentado del actor. Sí, ese.
El corto dura alrededor de cuatro minutos y juega a ser una mini película de horror: Storrie aparece solo en una cabaña aislada, intentando aprenderse un guion, cuando empiezan a pasar cosas raras. Luces que parpadean, electrodomésticos que se encienden, puertas que se activan, alarmas que saltan sin explicación. El ambiente se arma con referencias a clichés del terror (cabaña + soledad + tecnología rebelándose), pero con una vuelta irónica: la tensión va subiendo hasta rematar en un final que suelta la risa.
La gracia —y el motivo real por el que las redes se desordenaron— es que desde el primer minuto la cámara insiste en un encuadre muy particular, siguiendo a Storrie por la casa de una forma que no deja mucho espacio a la imaginación. Y ahí aparece el remate publicitario: el mensaje final de Verizon, que amarra el “susto” con el funcionamiento del teléfono, la conectividad y un eslogan que no es precisamente tímido.
“Look Behind You”: terror, casa inteligente y el chiste del año
Lo que propone el corto es un terror “doméstico” con tecnología: Storrie está en una casa donde todo parece conectado, y los fenómenos paranormales se mezclan con lo que podría ser una falla del sistema… hasta que se entiende el chiste. El personaje se da cuenta de que el intruso no era un espíritu ni un asesino escondido: era algo mucho más cotidiano y absurdo, activando sin querer funciones del “smart home” desde el celular guardado en el bolsillo trasero.
Esa mezcla de tensión y humor es parte del atractivo. No intenta ser “elevado” en el sentido solemne, sino en el sentido de que se nota una producción cuidada: iluminación, ritmo, actuación de pánico creíble y un gag final que aterriza todo como campaña.
Nia DaCosta al mando: cuando un anuncio se filma como cine
Que el corto esté dirigido por Nia DaCosta no es un dato de relleno. La directora viene con credenciales fuertes en cine y con oficio para el género, y acá usa ese lenguaje para vender una idea simple: “servicio tan bueno que da miedo”. Lo interesante es cómo esto refleja una tendencia que se está volviendo cada vez más común: marcas apostando por “brand films” que parecen cortos de festival, para que la publicidad deje de sentirse como publicidad… aunque al final igual te vendan el plan.
En esa lógica, el casting de Storrie es perfecto: es reconocible, tiene fandom activo, y su imagen pública está en plena subida. La campaña se monta sobre ese momentum y lo convierte en narrativa.
El fandom y el “Easter egg” para quienes viven Heated Rivalry
Además del gag obvio, hay un detalle que alimentó a las y los seguidores más clavados: el corto arranca con Storrie llegando a una cabaña en medio del bosque, un escenario que muchas y muchos asociaron de inmediato con un lugar emocionalmente importante dentro de Más que rivales (Heated Rivalry). No es que el anuncio sea canon ni nada por el estilo, pero el guiño está ahí, y el fandom lo agarró al vuelo.
Ese tipo de referencias funcionan como combustible: te hace sentir que el contenido “te habla a ti”, que hay complicidad con la comunidad que lo sigue, y que la campaña entiende dónde está la conversación.
“Objeto de deseo” vs. campaña con humor: el filo que conviene mirar
Hay una parte inevitable en todo esto: cuando una marca decide que el gancho central es sexualizar el cuerpo de un actor, el tema se presta para dos lecturas.
- Por un lado, es evidente que la campaña está hecha con humor, autoconsciente, y con el tipo de ironía que a la cultura pop queer le encanta comentar y convertir en meme.
- Por otro lado, igual es válido preguntarse qué se celebra cuando el marketing reduce a una persona a una parte del cuerpo (aunque la persona esté de acuerdo y el tono sea juguetón).
La diferencia, en este caso, es que el corto no se vende como “escándalo” sino como chiste. Y Storrie, al menos por cómo se ha movido públicamente, parece cómodo con el tono, con la broma y con el rol de “it boy” del momento. Aun así, la conversación es interesante porque muestra cómo funciona hoy la fama: una mezcla entre actuación, algoritmo, campaña y un fandom que decide qué se convierte en símbolo.
Viralidad instantánea y el nuevo marketing para público queer
El impacto en redes fue rápido: clips recortados, capturas, edits, comentarios y la típica sensación de “nadie se está comportando”. En el fondo, Verizon logró lo que quería: convertir un anuncio en contenido compartible, con un formato que parece entretenimiento más que publicidad.
Y esto también dice algo más grande: el público gay, bi, trans y queer históricamente ha sido motor de cultura pop (memes, stan culture, clips virales) y las marcas lo saben. Cuando una campaña entiende el tono —sin ponerse moralista ni torpe—, se la lleva fácil. El desafío, como siempre, es no cruzar la línea del oportunismo vacío. Acá, por lo menos, hay una idea creativa clara, un corto bien filmado y un remate que se entiende.
“Look Behind You” es el tipo de campaña que resume bien el momento: un anuncio que se disfraza de corto de terror, un director de peso, un actor en pleno ascenso y un guiño directo al fandom queer que lo sigue. El resultado fue el esperable: viralidad y conversación. Y sí, también un recordatorio de que a veces el internet no es precisamente sutil cuando decide obsesionarse con un plano.

