José Antonio Kast asumió este 11 de marzo de 2026 y el Movilh reaccionó con una señal clara: alerta por posibles retrocesos en derechos LGBTIQ+ y atención al clima regional.
Este miércoles 11 de marzo de 2026, Chile vivimos el cambio de mando y José Antonio Kast juró como Presidente de la República, en una ceremonia en el Congreso en Valparaíso. Hubo banda, piocha, saludos protocolares y toda esa liturgia republicana… pero para las personas LGBTIQ+ la jornada llegó con una declaración bien concreta: el Movilh se declaró en “estado de alerta” ante el inicio del nuevo gobierno, citando el historial del mandatario y el rol de fuerzas de extrema derecha en su llegada al poder.
La cosa es así: los cambios de gobierno no solo reordenan prioridades, también cambian el tono y la agenda de lo posible. Por eso, cuando asume un presidente con una trayectoria marcada por posturas conservadoras en derechos sexuales y reproductivos, educación y políticas de diversidad, las organizaciones activan monitoreo, piden garantías y empujan compromisos públicos. Eso fue lo que hizo el Movilh con un comunicado directo, sin ambigüedades.
¿Qué dijo el Movilh y por qué prende las alarmas?
En su declaración, el Movilh explica que entra en estado de alerta por la “trayectoria de amplio rechazo a los derechos de las personas LGBTIQ+” que atribuye a Kast, considerando tanto declaraciones públicas como su oposición histórica a leyes protectoras durante su etapa parlamentaria. También señala que el escenario se vuelve más preocupante por el respaldo y la convivencia política con colectividades ubicadas en la extrema derecha, donde —según el movimiento— ha existido oposición “con fiereza y amplia desinformación” a los avances de diversidad sexual y de género.
Dato importante: el Movilh plantea además un estándar mínimo que no debería estar en discusión: los derechos humanos son universales y nadie debiera ser discriminada o discriminado por orientación sexual, identidad o expresión de género.
El “factor regional”: Milei en la foto y el temor a un clima más hostil
Otro punto que el Movilh subrayó fue la presencia de Javier Milei, presidente de Argentina, quien viajó a Chile por el cambio de mando. La organización lo calificó como “persona non grata” para las personas LGBTIQ+, argumentando que sus dichos estigmatizantes y los recortes de políticas públicas en Argentina serían una señal preocupante para el clima regional.
Más allá de la polémica, el fondo de esa crítica es claro: en América Latina, los giros políticos suelen venir acompañados de marcos discursivos que se contagian (en redes, en campañas, en gobiernos) y que pueden terminar impactando en políticas públicas, educación, salud y seguridad.
¿Qué puede cambiar desde hoy para las personas LGBTIQ+ en Chile?
Un cambio de gobierno no borra de un día para otro leyes vigentes, pero sí puede influir en cómo se implementan, financian y defienden. Hay varios frentes donde esto se juega:
- Prioridades y presupuesto: programas de salud, educación y prevención de la discriminación dependen de recursos y continuidad.
- Señales desde el Ejecutivo: el tono presidencial puede desactivar o amplificar climas de hostilidad social.
- Gestión pública y reglamentos: se puede acelerar, congelar o interpretar de forma más restrictiva políticas existentes.
- Seguridad y orden público: si el enfoque se endurece sin perspectiva de derechos humanos, ciertos grupos pueden quedar más expuestos a estigmas o abusos.
En ese contexto, el “estado de alerta” funciona como un aviso: la organización se prepara para monitorear, denunciar retrocesos si ocurren, y presionar para mantener estándares de derechos.
Se abre un ciclo político nuevo y, con él, una etapa donde el debate público puede ponerse más áspero. La pregunta de fondo es si el gobierno de Kast optará por gobernar con garantías para todas y todos, o si su administración terminará empujando señales que debiliten avances ya instalados. Por ahora, el Movilh dejó clara su postura: observación permanente y exigencia de compromisos concretos.


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