Derechos LGBTIQ+ y elecciones: lo que hay que observar más allá de los discursos
Recientemente, el Movilh publicó en su Instagram un análisis que resume bien el escenario político para nuestra comunidad: «Es claro que Jeannette Jara pasará a segunda vuelta con amplia ventaja. En la derecha la disputa entre sus tres figuras —Evelyn Matthei, José Antonio Kast y Johannes Kaiser— sigue abierta Lo cierto es que entre los liderazgos de ese sector existen diferencias profundas frente a los derechos LGBTIQ+».
Para la comunidad LGBT+ chilena, esta reflexión del Movilh abre dos preguntas clave: ¿hasta qué punto debemos distinguir entre opciones políticas que ofrecen avances en derechos y aquellas que pueden representar retrocesos? ¿Y cómo decidir con más información que con miedo o urgencia?
En materia de derechos, no todas las derechas son iguales. Mientras algunas figuras han mostrado resistencia directa a iniciativas ligadas al matrimonio igualitario, adopción homoparental o educación sexual inclusiva, otras han moderado su postura o mostrado apertura a la conversación. En ese contexto, reconocer cómo cada candidatura se aproxima (o se aleja) de los derechos humanos es esencial, no solo para quienes vivimos la diversidad, sino para todo el país que apuesta por la igualdad.
Por eso, cuando el Movilh señala que “mientras dos han mostrado abierta hostilidad, una, Matthei, ha respaldado en diversas ocasiones avances en materia de igualdad LGBTIQ+”, invita a mirar los hechos concretos, no solo las promesas. Es un llamado a observar la consistencia, las trayectorias y las acciones más allá del marketing político.
Todas las proyecciones indican que la derecha obtendrá un resultado electoral que le otorgará mayorías en el Congreso, lo que le permitirá impulsar o modificar leyes clave. Además, todos los sondeos conocidos hasta ahora muestran que Jeannette Jara pierde en segunda vuelta frente a cualquiera de las opciones de derecha. En este escenario, la pregunta no es solo quién llega al balotaje, sino quién podría gobernar con más poder para afectar nuestros derechos.
Para nosotras y nosotros, que queremos vivir sin que nos digan cuándo amar o a quién amar, esta elección es también un acto de cuidado comunitario. No se trata de elegir «la mejor opción», sino de exigir que quienes aspiren al poder consideren nuestra dignidad como parte del país. Porque la igualdad no es un extra: es un derecho que les concierne a todas y todos.














Deja una respuesta