José Antonio Kast es electo Presidente y Movilh declara estado de alerta

José Antonio Kast - Electo Presidente de Chile

Con el 58,16 % de los votos, José Antonio Kast fue electo presidente de Chile, imponiéndose sobre Jeannette Jara en una segunda vuelta que dejó a parte del país con sentimientos encontrados. Mientras algunos y algunas celebran el regreso del orden y las ideas conservadoras al poder, otros y otras —en especial desde las organizaciones de derechos humanos— ven esta victoria como un riesgo inminente para las libertades civiles y los derechos de las personas LGBTIQ+. El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) no tardó en reaccionar, declarando estado de alerta frente a un escenario que consideran preocupante para la comunidad diversa del país. No se trata de especulaciones sin base: el historial político de Kast en temas de diversidad sexual ha estado plagado de votaciones en contra, discursos ambiguos y una cercanía incómoda con sectores ultraconservadores que han hecho de la exclusión su bandera.

Durante su campaña, Kast optó por el silencio en torno a temas de orientación sexual e identidad de género. A diferencia de elecciones pasadas, esta vez no incluyó propuestas directamente homofóbicas o transfóbicas en su programa. Pero eso no significa necesariamente que haya cambiado de opinión, sino que supo omitir el tema para no perder votos moderados. Y eso, según Movilh, es precisamente lo que genera “una fundada incertidumbre”: su historial habla por sí solo. Se opuso al matrimonio igualitario, cuestionó la adopción por parte de parejas del mismo sexo, votó contra leyes antidiscriminación y ha respaldado a figuras que defienden la patologización de las personas trans.

En su comunicado oficial, Movilh fue claro y directo: “Ninguna persona debería enfrentar discriminación por su orientación sexual, identidad o expresión de género. Estos derechos deben ser garantizados por el Estado, sin excepciones”. También hicieron un llamado a la derecha liberal, en especial a la piñerista, a “defender con fuerza el legado que dejó Sebastián Piñera en temática LGBTIQ+”. Esto incluye políticas públicas que permitieron avances como el matrimonio igualitario o la Ley de Identidad de Género, y que podrían estar en riesgo ante la llegada de un gobierno con posturas conservadoras en temas de derechos humanos.

La comunidad LGBTIQ+ tiene razones para estar alerta. No es la primera vez que desde el poder se intenta invisibilizar a quienes no encajan en la norma heterosexual y cisgénero. Muchas y muchos crecimos en un Chile donde ser gay, lesbiana o trans era sinónimo de vergüenza o peligro. No vamos a permitir volver a ese pasado. Por eso, el llamado de Movilh no es solo una advertencia: es un llamado de resistencia. Es un recordatorio de que nuestros derechos no son un favor ni una moda. Son derechos humanos. Y si este gobierno decide ignorarlos o pisotearlos, encontrará una comunidad organizada, combativa y con memoria.

Kast fue elegido en un proceso democrático, eso es innegable. Pero eso no significa que tengamos que quedarnos de brazos cruzados. Al contrario: nos toca estar más despiertos que nunca. Porque cada derecho que tenemos hoy fue conquistado con esfuerzo, visibilidad y resistencia. Y si se intentan retrocesos, ahí estaremos: organizados y organizadas, orgullosos y orgullosas, sin dar ni un paso atrás.

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