Gus Kenworthy lloró viendo Heated Rivalry porque le recordó cuando fingía ser hetero

A veces una serie de televisión te pega tan fuerte que terminas llorando en tu sofá a las 2 AM preguntándote cómo es que los guionistas y las guionistas tienen acceso a tu diario de vida. Eso fue exactamente lo que le pasó a Gus Kenworthy, medallista olímpico de esquí y uno de los primeros deportistas abiertamente gay de los deportes de acción, cuando vio Heated Rivalry.

Heated Rivalry, que se estrena en HBO Max este viernes, está basada en novelas que cuentan la historia de dos jugadores de hockey rivales que se enamoran mientras luchan con su identidad en un deporte brutalmente masculino y heteronormativo. Y para Kenworthy, ver al personaje Scott Hunter ocultando su orientación sexual fue como mirarse en un espejo del pasado.

En una entrevista reciente con The New Yorker, Kenworthy admitió que al principio no entendía por qué tanta gente estaba obsesionada con Heated Rivalry. Pero todo cambió en el tercer episodio. “Nunca antes había visto mi experiencia reflejada de forma tan sustancial”, confesó. Las similitudes entre la historia del personaje y su propia vida le parecieron “insanas”.

Cuando tu vida es una telenovela (pero sin el final feliz inmediato)

Kenworthy ganó la medalla de plata en slopestyle en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi. Para el mundo, era el esquiador talentoso y carismático con futuro brillante. Pero detrás de las cámaras, estaba viviendo una doble vida que muchos y muchas de nosotros conocemos demasiado bien: encuentros secretos con hombres mientras mantenía relaciones públicas con mujeres para proyectar una identidad heterosexual.

Y aquí viene la parte que suena a guión de telenovela pero es 100% real: después de Sochi 2014, Kenworthy tuvo una vinculación pública con nada más y nada menos que Miley Cyrus. Sí, esa Miley Cyrus. Todo empezó con una pregunta de revista sobre quién era su “crush”, siguió con intercambios de mensajes, y terminó siendo parte de una estrategia (consciente o inconsciente) para esconder quién era realmente.

Kenworthy describió su relación con Cyrus como comparable a la del personaje de Heated Rivalry con “Rose”, refiriéndose a Cyrus como “su propia Rose”. Básicamente, la famosa de turno que ayuda al deportista a mantener las apariencias mientras él se debate internamente con su sexualidad.

El peso de vivir en el armario cuando todos te están mirando

Imagínate estar en la cima de tu carrera deportiva, con millones de ojos puestos en ti, patrocinadores esperando que seas la imagen perfecta del “atleta americano”, y al mismo tiempo tener que esconder una parte fundamental de quién eres. Esa presión es algo que los y las deportistas LGBTI+ conocen demasiado bien, y que Heated Rivalry logró capturar de una forma que tocó fibras muy profundas en Kenworthy.

La serie muestra las reuniones secretas, la paranoia constante de ser descubierto, el agotamiento emocional de fingir ser alguien que no eres. Y para Kenworthy, verlo en pantalla fue catártico pero también doloroso. Porque le recordó todos esos momentos previos a 2015, cuando finalmente salió del armario públicamente y pudo empezar a vivir sin esconderse.

La importancia de verse reflejado en pantalla

Lo que hace que el testimonio de Kenworthy sea tan importante es que pone el dedo en la llaga sobre algo crucial: necesitamos más historias que reflejen las experiencias reales de las personas LGBTI+, especialmente en contextos donde todavía hay mucho estigma, como el mundo deportivo.

Heated Rivalry no es solo una serie romántica sobre dos jugadores de hockey atractivos (aunque eso también). Es una exploración genuina de lo que significa navegar tu identidad en un ambiente hostil, de las decisiones imposibles que tienes que tomar, de los sacrificios que haces para protegerte.

Y cuando alguien como Kenworthy, que ha vivido esa experiencia en carne propia, dice que nunca antes se había visto tan reflejado en una historia, eso nos dice que la serie está haciendo algo bien.

De Sochi a Milán: el camino de Kenworthy

Después de salir del armario en 2015, Kenworthy se convirtió en una voz importante en la comunidad deportiva LGBTI+. Compitió nuevamente en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018 en Pyeongchang, esta vez ya abiertamente gay. Más tarde comenzó a representar a Gran Bretaña (su país de nacimiento) y ahora se está preparando para competir en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Milán y Cortina.

Su trayectoria es la prueba de que sí se puede ser un atleta de élite y ser abiertamente LGBTI+. Pero también es un recordatorio de que el camino no es fácil, y que muchos y muchas todavía están luchando con esa decisión en silencio.

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